Noticias


Eventos en bodegas. Las mil caras del vino

31 Julio 2017

Muchas de ellas cuentan con instalaciones para reuniones y sesiones de trabajo. Pero, además, son el escenario perfecto para la celebración de incentivos porque aúnan instalaciones y naturaleza. El vino es solo un elemento más de la oferta.

EVENTOS EN BODEGAS. Las mil caras del vino

Las bodegas son la punta de lanza del enoturismo, un segmento turístico que en España ha crecido exponencialmente en los últimos años. Los años precrisis han dejado un legado arquitectónico impresionante, con auténticos premios Pritzker entre los viñedos. Muchas de ellas cuentan con instalaciones para reuniones y sesiones de trabajo. Pero, además, son el escenario perfecto para la celebración de incentivos porque aúnan instalaciones y naturaleza. El vino es solo un elemento más de la oferta. ¡Salud!

 

Octubre y septiembre son los meses en los que más visitantes reciben las bodegas que salpican la geografía española. El enoturismo eclosionó hace unos años y ha venido para quedarse, no es una moda pasajera. Especialmente por los ingresos extra que suponen para los bodegueros y por la vertebración de los territorios vitivinícolas, donde surgen toda una gama de negocios complementarios: servicios turísticos, hoteles, restaurantes, deportes y aventura, salud y belleza…

Las cifras hablan por sí solas: en 2016 un total de 2,7 millones de personas visitaron las bodegas y museos relacionados de la geografía nacional, según datos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin). Según este colectivo, esto supuso un volumen de negocio de 54,2 millones de euros, un 10,66 % más que el año anterior. Estos datos son proporcionados por 24 de las 27 rutas del vino existentes en España. La Ruta del Vino y Brandy del Marco de Jerez, con más de medio millón de visitantes en 2016, y la Ruta del Vino y el Cava del Penedès (con algo más de 486.000) son las grandes referencias.

Las bodegas permiten conocer de cerca todos los secretos y procesos del vino, pero  muchas también ofrecen, por un lado, instalaciones para realizar reuniones y congresos, en ocasiones sin nada que envidiar a hoteles y pequeños centros de congresos y auditorios, y por otro, lugares únicos para un viaje de incentivo, actos sociales, presentaciones de producto y actividades culturales. Es otra manera de entender el mundo del vino, que no deja de sorprender por su versatilidad.

 

CAMPO VIEJO

Las bodegas de esta marca cercanas a Logroño pueden servir de ejemplo práctico para mostrar cómo una instalación de este tipo se puede convertir en un polivalente espacio, tanto para el cultivo y crianza de vinos de renombre, como para acoger reuniones y eventos de todo tipo. Sus instalaciones han sido premiadas en varias ocasiones por su sostenibilidad y cuidado del medioambiente, algo muy atractivo para muchas empresas por cuestiones de RSC. Cuenta con salas de conferencia y reuniones equipadas para encuentros de trabajo o de tipo empresarial, un gran espacio para cerca de dos centenares de personas e idóneo para organización de actos y buenos exteriores para cócteles o incentivos. Además, toda la oferta se complementa con las tradicionales actividades enoturísticas y enológicas.
 

 

CAN BONASTRE

Rodeado por viñedos del Penedès, en la provincia de Barcelona, se halla el Can Bonastre Wine Resort, un gran complejo que lo tiene todo para los amantes del vino. Por un lado, las tradicionales bodegas y el resto de infraestructuras para disfrutar del enoturismo, como zonas de cata, viñedos y demás, sin olvidar el restaurante. Por otra, un completo abanico de salas de reuniones y espacios, con capacidad entre 12 y 220 personas, tanto en el interior de las bodegas como en el exterior. Precisamente los espacios de fuera son otra de sus grandes bazas, con infraestructuras para acoger cócteles, presentaciones de vehículos y productos o para instalar carpas con capacidad para 400 personas. Y para rematar una dura jornada trabajo, nada mejor que su spa, en el que probar los últimos tratamientos basados en las beneficiosas propiedades de la uva y el vino.
 

 

CEPA 21

Hay bodegas que tienen su restaurante como piedra angular sobre el que giran las actividades de incentivo y las reuniones. Es el caso de Cepa 21, unas instalaciones pertenecientes a Bodegas Emilio Moro y ubicadas en la localidad de Castrillo de Duero, en Valladolid. Estamos en el corazón de la DO Ribera de Duero. Aquí la gastronomía es fundamental y discurre paralela a los caminos del vino. Por esta razón, la bodega incluye un restaurante con capacidad para 350 personas, y que además de las tradicionales comidas comunes o banquetes de boda, da paso a servicios de wine bar, con coffee breaks, tanto en sala como en exterior, menús degustación, cócteles informales, presentaciones de productos… y también espectáculos. Un ejemplo de las actividades que ha llegado a acoger es Vinum, un interesante maridaje entre danza y vino, a cargo de la compañía Arvine Danza.
 

 

CODORNÍU

La famosa bodega de Sant Sadurní d’Anoia, ubicada en una de las zonas vitivinícolas más visitadas del país, el Penedès, es todo un paraíso para los organizadores de eventos e incentivos. Lo tiene todo: es una marca de cavas conocida internacionalmente (un importante atractivo), unas bodegas históricas y de gran valor arquitectónico (la empresa data del siglo XVI y sus bodegas, del XIX) y, sobre todo, un sinfín de espacios perfectos para organizar cualquier tipo de reunión, banquete, presentación de producto, incentivo o lo que se tercie. Su Celler Gran es un venue de referencia con un aforo de 1.400 personas en cóctel. Además, cuenta con múltiples espacios reconvertibles para montar escenarios y pasarelas y acoger cualquier tipo de reunión. Y sin olvidar las zonas de cata, claro. Un universo modernista dedicado al cava… y a la organización de reuniones y eventos.
 

 

MARQUÉS DE RISCAL

La Ciudad el Vino, las instalaciones que aúnan las Bodegas Marqués de Riscal y el hotel perteneciente a la cadena Starwood Hotels y Resorts, de The Luxury Collection, ha convertido a la localidad de Elciego, en Rioja Alavesa, en un auténtico centro de peregrinación para los que quieren vivir la cultura del vino sin renunciar al lujo. Por esta razón, el emblemático edificio de curvas metálicas y reflejos de rayos de sol ideado por Frank Gehry es el lugar perfecto para realizar incentivos y, especialmente, presentaciones de productos de alto nivel, como la que realizó BMW, organizada por la compañía especializada Eventissimo. Este exclusivo enclave cuenta con un auditorio, salas de reuniones, restaurante, bistró, vinoteca, lounge vip e incluso un spa para disfrutar con las últimas creaciones de la vinoterapia.
 

 

MUGA

En la localidad riojana de Haro, uno de los referentes de esta vitivinícola comunidad autónoma, se encuentran las bodegas de la marca Muga. Además, de las tradicionales actividades enoturísticas, rodeadas de viñedos y barricas, las instalaciones apuestan por los servicios complementarios para incentivos y reuniones. El Espacio Torre Muga permite disfrutar de unas estancias con todo lo necesario para reuniones de empresa, incentivos, conferencias, team buildings, grupos de trabajo, indoor training, formación, work team, dinámicas de grupo, etc. El objetivo es ofrecer todo lo que la empresa necesita, desde una sala de audiovisuales o actividades de ocio, pasando por restauración para grupos empresariales. Dentro de las actividades de incentivo, sin duda destaca la posibilidad de subir en globo y disfrutar de las espectaculares vistas sobre, cómo no, los viñedos riojanos.
 

 

SOMMOS

Tan espectacular como vanguardista, diseñada por el arquitecto Jesús Merino Pascual en pleno corazón de la DO Somontano, en la histórica ciudad oscense de Barbastro. Ejemplifica como ninguna la importancia que la restauración y los eventos sociales, como comidas de empresa o bodas, tiene en algunas de las bodegas más conocidas. El acero y el cristal que envuelven las estancias donde se cría el vino acogen también un gran espacio de restauración y reuniones para más de 400 personas, capacidad que la han convertido en toda una referencia en la zona para la organización de grandes eventos. Este espacio, al inicio perteneciente a Bodegas Irius, cuenta con distintas salas y, por supuesto, tienda y zona de cata para probar los mejores caldos de los vinos de Huesca.
 

 

TÍO PEPE

Un clásico entre los clásicos, ubicado en Jerez, la zona vitivinícola de España cuyas bodegas más visitantes reciben. La experiencia se nota y los espacios jerezanos han sido un referente turístico desde hace décadas. Las de Tío Pepe, pertenecientes al grupo González Byass, tienen su origen en 1857 (Bodega Los Apóstoles) y 1862 (la emblemática Bodega de la Concha). Solo son dos de sus cinco espacios. Para eventos y presentaciones, uno de los lugares más demandados es el Museo de la Viña y Sala de Arte, que también acoge ruedas de prensa y pequeños encuentros. Eso sí, para actividades de mayor tamaño, como las que tienen que ver con el flamenco, la equitación o la gastronomía, se utilizan los espacios bodegueros. Una muestra de su versatilidad es la Pasarela Flamenca de Jerez, que lleva diez años celebrándose aquí.
 

TORRES

Los procesos de elaboración del vino constituyen un auténtico filón para la organización de eventos e incentivos. No en vano, esa es la esencia del enoturismo, conocer cómo se fabrican los mejores caldos desde la vid a la copa. Una de las más conocidas en este aspecto, casi tanto como sus vinos, es Bodegas Torres, con varios emplazamientos en las grandes zonas vitivinícolas del país: Fompedraza, Rueda, Labastida, El Lloar y Pacs del Penedès, la más representativa. La compañía apuesta por la producción en total consonancia con la naturaleza, por lo que quieren mostrar todos los procesos que rodean el crecimiento y manipulado de este fruto. Los alrededores y el interior de las bodegas se convierten así en el mejor campo de juego para los incentivos. Además, no faltan las obligatorias catas y los maridajes con las alimentos de las distintas zonas: jamón, quesos…
 

VIVANCO

La cultura es una de las manifestaciones que han encontrado en el mundo del vino un gran aliado. El maridaje tiene muchos adeptos. No en vano, muchas bodegas acogen exposiciones, organizan recitales musicales, patrocinan premios literarios o albergan pequeños museos. Una de las mayores referencias es el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, de Dinastía Vivanco, cuyas instalaciones se encuentran a escasos 35 km de la capital riojana. Pertenece a la Fundación Vivanco y alberga muestras de arqueología, escultura y pintura que transmiten una visión universal sobre la relevancia del vino en las distintas culturas a través de la historia. Cuenta con una biblioteca especializada, una sala de degustación, dos restaurantes, una sala de conferencias y una enotienda. Un ejemplo de actividad fue ciclo de conferencias “Maneras de contar la cultura del vino. 6 experiencias únicas”, que llevó al museo a escritores y narradores para charlar sobre experiencia e inspiración con una copa en la mano.

 

FUENTE MEET IN